Artículos por Red Awake

¿Hasta qué punto podemos influir en nuestra salud física?

Lic. Víctor Fontana Zermeño

Red Awake Abril 2010.


Nos hemos esforzado mucho por estudiar al ser humano en partes y convertirnos en especialistas de partes.

Si bien esto ha dado luz a la humanidad, también ha contribuido a la escisión del conocimiento y por tanto a la falta de integración en todos sentidos.

Una de las aportaciones más importantes de los últimos tiempos en el área de la Psicología es sin duda la Cuarta Fuerza, que como dice Hoffman es considerar al ser humano con las cuatro áreas que lo conforman: Físico, Psicológico, Intelectual y Espiritual.  De esta manera se toma en cuenta al individuo como un todo en donde estas áreas no están separadas sino forman parte de ella y se influyen recíprocamente.

Si nos adentramos un poco a observar lo que sucede en el área de la salud nos percataremos de que los estados emocionales, las presunciones básicas y el estilo de afrontamiento juegan un papel determinante, tanto en la susceptibilidad a la enfermedad como en la recuperación de la misma.

En el caso del cáncer, la reacción emocional de profunda desesperanza “dispara” a su vez un conjunto de respuestas fisiológicas que suprimen, y deprimen, las defensas naturales del cuerpo y hacen más susceptible la producción de células anormales.

Por otra parte, se sabe que los problemas emocionales afectan el aparato digestivo, ejemplo; disminuyen la secreción biliar, aumentan el ácido clorhídrico.

El enojo o la angustia provocan una hiperactividad funcional del colon.

En estados de depresión y apatía hay una disminución de todas las funciones del  aparato digestivo.

Todo esto porque como sabemos las emociones tiene una parte energética, física, que se corporaliza a través de hormonas, descargas eléctricas, cambios y reacciones químicas.

Desde hace cientos de años los chinos destacaron cinco emociones primarias, relacionadas con los principales órganos internos: la alegría al corazón, la cólera al hígado, el miedo a los riñones, la tristeza a los pulmones, el pensamiento ansioso al bazo.

- El corazón se abre en un clima de alegría, pero demasiada alegría lo hace latir y turba el plexo solar (el área del pecho);

- La cólera puede ser una válvula de seguridad para salvaguardar la integridad del hígado, pero la rabia en exceso lo perjudica;

- El miedo nos estimula a actuar con prudencia, conservando la energía en los riñones, pero si es desproporcionado e irracional, provoca una pérdida de líquidos y de energía esencial;

- La tristeza favorece la interiorización y la sensibilidad perceptiva útil para los pulmones, pero el exceso o la falta de llanto bloquea el pecho y obstruye las vías respiratorias;

- La reflexión le sirve al bazo para dar forma a los pensamientos, pero el exceso de preocupación provoca problemas al estómago.

Por lo tanto no existen emociones negativas de por sí, cada una tiene su función para garantizar y favorecer la vida; son las emociones excesivas o crónicamente retenidas las que generan las patologías.

Termino haciendo algunas preguntas de reflexión:

Cuando se trata de falta de salud o de algún malestar ¿Qué atiendo? ¿El cuerpo? ¿El espíritu?  ¿Qué tanto integro la parte intelectual, que se refiere a todos los pensamientos? Y ¿Qué tanto atiendo a la parte emocional?

Referencias

Morris, Ch. y Maisto, A. (2010). Psicología. México. Prentice Hall.

Hoffman, B. (1992). El proceso Hoffman de la Cuadrinidad.  España.  Ediciones Urano.

Dra. Kutschera, I. y Schaffler, Ch. (2007). Enfermedad que sana. Buenos Aires.  Alma Lepik.

www.blogseit.com Igor Fernández (enero 2008).

www.concieciasinfronteras.com/PAGINAS/CONCIENCIA/energia_emociones.html

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Psic. Blanca García Camacho

Red Awake Marzo 2010

Un duelo no es una enfermedad, es la que permite,  no es un proceso normal y natural que permite que la separación se convierta lentamente en una realidad.

La despedida lleva tiempo, por ello, es muy importante comprender en que consisten los pasos de este proceso y además que estés consciente de que estás elaborando tu duelo en la forma que es necesaria para ti.

¿Qué tipo de pérdidas se pueden sufrir?

- Por muerte

- Separación o divorcio

- Prestigio

- Salud

- Pérdida del trabajo o de la estabilidad económica

- Algún miembro del cuerpo

La doctora Elizabeth Kubler-Ross  ha dividido la elaboración del duelo en cuatro etapas:

Negación

Algunas personas sienten como una sacudida física la conmoción de descubrir que alguien o algo ya no están. Se apodera de ellas un estado de incredulidad, este es un estado protector que aísla al afligido de la angustia que se presentará. Este estado no debe de durar más que unas semanas, de otra forma puede tener posteriormente problemas emocionales.

Enojo

El enojo se puede expresar externamente como rabia, o internalizarse y experimentarse en forma de depresión.

El culpar a otros es una forma de evitar el dolor, la aflicción y desesperación personales de tener que aceptar el hecho de que tu vida deberá continuar sin la persona y/o condición que tenías antes.

Nuestras emociones son parte de nosotros y al reconocerlas y poseerlas, podemos alcanzar nuevos niveles de sensibilidad, amor y autoconocimiento

Tristeza

Se presentan sentimientos de desamparo, falta de esperanza e impotencia, como tristeza, decepción y soledad. Es posible que se sientan malestares físicos, indisposiciones, fatiga, mala digestión y perturbaciones en el sueño.

Aceptación

¿Cómo sabrás que ya estás bien? Cuando puedas pensar en el ser amado o en la situación  que tenías sin intensos sentimientos emocionales de anhelo y tristeza. Vivirás en el presente, sin adherirte al pasado y harás planes para el futuro.

Las pérdidas las podemos vivir en Ausencia o en presencia:

-          En ausencia es cuando te dejas sentir ese hueco que te dejó la persona o la condición que tenías y no te permites llenarlo con nada.

-          En presencia es cuando la persona realiza un duelo completo y se permite sentir en su corazón

-          Y a sentir la pérdida, agradecer y honrar para quedar en paz.

Características del Duelo Inconcluso:

Síntomas Físicos:

Tensiones musculares, baja temperatura baja de apetito etc.

Área Conductual:

Vivir como si el otro aún estuviera presente.  Disminución de la expresividad verbal y no verbal.

Área Emocional:

Fuerte ansiedad al recordar o hablar de la pérdida. Respuestas marcadas de temor, rabia, celos etc. Indiferencia o falta de interés en seguir viviendo.

Sueños:

Se presentan sueños frecuentes con respecto a la pérdida o incluso algunos que contienen despedidas.

Pensamientos:

Pensar frecuentemente en la pérdida. Falta de claridad mental.

Área Internacional:

Falta de capacidad para vivir despedidas cortas. La sociabilidad es restringida y de pobre calidad.